Ibrahim siempre te seguiré


No hay nada mas dificil que no engañarse a uno mismo.

Eduardo Galeano. Memoria del fuego

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Ciudad de México
Revueltas
Tiene medio siglo largo, pero cada día comete el delito de ser joven. Está siempre en el
centro del alboroto, disparando discursos y manifiestos. José Revueltas denuncia a los
dueños del poder en México, que por irremediable odio a todo lo que palpita, crece y
cambia, acaban de asesinar trescientos estudiantes en Tlatelolco:
—Los señores del gobierno están muertos. Por eso nos matan.
En México, el poder asimila o aniquila, fulmina de un abrazo o de un balazo: a los
respondones que no se dejan meter en el presupuesto, los mete en la tumba o en la cárcel.
El incorregible Revueltas vive preso. Rara vez no duerme en celda y entonces pasa las
noches tendido en algún banco de la alameda o escritorio de la universidad. Los policias lo
odian por revolucionario y los dogmáticos por libre; los beatos de izquierda no le perdonan
su tendencia a las cantinas. Hace un tiempo, sus camaradas le pusieron un ángel de la
guardia, para que salvara a Revueltas de toda tentación, pero el ángel terminó empeñando
las alas para pagar las juergas que se corrían juntos.

Eduardo Galeano. Memoria del fuego
Memoria del fuego es un libro con infinitas lecturas que se presta, de manera especial, para
el hipertexto. Estas páginas recogen fragmentos del libro ordenados en forma cronológica
tomados de las fuentes originales.
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Tomado de: Eduardo Galeano, Memoria del fuego I. Los nacimientos, Casa de las
Américas, La Habana, 1988. Eduardo Galeano, Memoria del fuego II. Las caras y las
máscaras, Casa de las Américas, La Habana, 1990. Eduardo Galeano, Memoria del fuego
III. El siglo del viento, Quinta edición, Siglo Veintiuno Editores, México, 1987.

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