Ibrahim siempre te seguiré


No hay nada mas dificil que no engañarse a uno mismo.

LA VIVIENDA DE LA CIUDAD DE MÉXICO DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS PADRONES (1753-1790)

|
LA VIVIENDA DE LA CIUDAD DE MÉXICO DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS PADRONES (1753-1790)
Guadalupe de la Torre Villalpando
Sonia Lombardo de Ruíz
Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia

La vivienda de la ciudad de México desde la perspectiva de los padrones (1753-1790) (Resumen)
Tomando como fuente dos censos históricos se hace un estudio comparativo de la vivienda, en una zona de la capital de la Nueva España, en la segunda mitad del siglo XVIII. El trabajo se centra principalmente en el uso social y funcional de las viviendas, que son analizadas considerando las etnias y las ocupaciones de la población que las habita y el uso de suelo que las caracteriza.
A partir de este acercamiento, se destacan dos procesos relevantes: el inicio de la segregación del uso de suelo de las viviendas, separando los espacios de habitación de los de trabajo y una diferenciación zonal de uso especializado, comercial de mayoreo por un lado y, por otro, artesanal y de pequeño comercio. Procesos que apuntan hacia el fin de la estructura urbana colonial y el inicio de la concepción de la ciudad moderna con espacios sociales y económicos segregados.
Palabras claves. Ciudad de México, siglo XVIII, tipo de vivienda, uso de suelo de la vivienda.

Urban housing in México City from the census perspective (1753-1790) (Abstract)
Using as source two historical census, this is a comparative analysis on urban housing in a neighborhood of New Spain´s capital city in the second half of the XVIII century. The paper is focused on the social and functional use of housing, considering ethnicity and occupation of the population, and characteristic of use of space.
Based on this approach, two processes can be emphasized: the beginning of differentiation on the use of space, separating dwelling from working areas, as well as a zonal differentiation for specialized use, commercial wholesale on one side and  artisan and petty commerce on the other. These are processes that point towards the end of colonial urban structure and the beginning of a notion of modern city with social and economic areas differentiated.
Key words. Mexico city, XVIII century, use of space.

Los censos históricos son una fuente rica en información para el estudio de la vivienda. Permiten conocer, por ejemplo, los tipos de vivienda que había en la ciudad en el momento en que fueron levantados, el uso que de ellos se hacía y, especialmente, hablan de sus habitantes: su número, su ocupación y su composición étnica, esto es, aportan datos interesantes para entender su uso tanto funcional como social[1].
El objeto de estudio en este trabajo es la vivienda, considerada en forma genérica y definida como la unidad espacial habitada por una familia o unidad doméstica, tomando a los padrones como fuente documental.[2] Nos interesó llevar al cabo un estudio comparativo, entre los censos de 1753 y 1790, que nos permitiera describir los procesos de transformación de la vivienda y su uso, que incididieron en la estructura urbana durante la segunda mitad del siglo XVIII. Partimos de una muestra de la zona céntrica de la ciudad que presentaba una diversidad de formas de vivienda características de la capital novohispana.[3]
La zona estudiada
El área de la muestra se ubica al surponiente de la Plaza Mayor y comprende 12 manzanas. El plano que acompaña al padrón de 1753 (figura 1) representa una perspectiva de la zona, la cual se percibe como un conglomerado de casas entre las que destacan varios edificios de conventos, un hospital, un oratorio así como el teatro más importante de la ciudad. Un elemento topográfico relevante es la Real Acequia que la atraviesa de poniente a oriente, en cuyo lado norte hay una serie de portales.
Figura 1. Ciudad de México, 1753
Fuente: Padrón de la ciudad de México de 1753, Archivo General de la Nación.

En la zona muestreada las calles son rectas y las casas -en su mayoría de dos pisos-, están alineadas al paño de la acera y conforman manzanas rectangulares, con la sola excepción de la plaza del Colegio de Niñas que crea un ángulo remetido. No se perciben en el área predios baldíos, así que se puede decir que conserva la antigua traza de la ciudad española, ya totalmente edificada y, por lo que se observa en el plano, todas parecen construcciones de mampostería.
La zona no sufrió transformaciones físicas de importancia entre 1753 y 1790.
Los tipos de vivienda
Los tipos de vivienda[4] que refieren los padrones provienen de la denominación que les dio el censor. Su forma física no es descrita en el documento; sin embargo, revisando planos de la época, se puede tener una idea de los espacios que los conforman, aunque este tema sólo se aborda de manera breve, más adelante.
En la muestra, en un total de 1,093 viviendas en 1753, y de 1,636 en 1790, hay cinco tipos predominantes, de acuerdo con su complejidad y tamaño, que llevan implícito un status socio-económico. Estos serían: la casa que, por lo general, es la más amplia y alberga el promedio más alto de habitantes (9.1 en 1753 y 12.7 en 1790); la vivienda que le sigue en dimensiones y promedio de habitantes (7.0 y 5.4); luego el entresuelo (4.1 y 3.0), la accesoria (4.0 y 2.5), y el cuarto (3.6 y 2.3). Aunque hay otros tipos de vivienda,[5] en adelante solo nos referiremos a los antes mencionados.
Es importante destacar previamente, que la manera de utilizar los edificios era muy variable. Si bien podrían estar ocupados en su totalidad por un solo grupo doméstico, también tenían la flexibilidad de rentarse en partes a otras familias, sin necesidad de transformar la estructura arquitectónica, ya fuera usando cuartos, viviendas, accesorias o entresuelos por separado, de acuerdo con la demanda.
Los espacios que conforman la casa[6] o casa sola,  así como el número de pisos que tiene, son variados, según el nivel económico de sus habitantes. Las casas de la gente con mayores recursos, eran muy amplias y de dos pisos. Por lo general se accedía a ellas a través de un zaguán que desembocaba a un patio. A su alrededor se distribuían espacios destinados a servicios como cuartos para mozos, cocheras, o bodegas para guardar productos, según fuera la actividad económica de los propietarios. Del patio partía la escalera al segundo piso y en el espacio que se formaba abajo de ella estaba la covacha. En el descanso, se abría una puerta para el entresuelo que constaba de varios espacios, utilizados frecuentemente como oficinas y habitación de los empleados. La planta alta, el "piso noble" era propiamente donde habitaba la familia. Los espacios principales podían ser el salón del dosel -que era privilegio de la nobleza, destinado a guardar los retratos del rey y la reina-;[7] la sala de estrado para recibir, la antesala, el tocador y la cámara principal; el oratorio, un número variable de cámaras, comedor, cuarto de repostería, cocina, baño, cuarto de asistencia y otros servicios. 
La vivienda se conformaba por varios espacios integrados en una unidad, sin embargo, podía haber entre ellas grandes diferencias dependiendo de su número y amplitud. Hay algunas que se registran como viviendas bajas o viviendas altas, según el piso donde se ubicaban; a otras, se les distingue de las más comunes denominándolas vivienda principal. Las dos últimas eran las de mayor jerarquía social y se encuentran en las edificaciones más grandes y con varios pisos. Podían estar conformadas por sala, estudio, antesala, recámaras, comedor, asistencia, cuarto de mozos, cocina, despensa, azotehuela y bodega.
Sin embargo, las viviendas predominantes eran más modestas que la anterior, compuestas, por ejemplo, por sala, recámaras, cocina y azotehuela. A pesar de la variedad de dimensiones y disposiciones que presentan, lo que las diferencia de las casas es,  que comparten el edificio con otros tipos de vivienda, ya sean cuartos, accesorias u otras viviendas.
El entresuelo se ubicaba en los descansos de las escaleras, por lo que necesariamente éstos se situaban en inmuebles con altos; estaba formado por varias piezas con ventanas hacia los patios.
La accesoria estaba ubicada en la planta baja del edificio al lado del zahúan o portón de entrada y podía haber más de una, dispuestas a lo largo de la parte frontal de la edificación. La peculiaridad, que la hace diferente del resto de las viviendas, es que se vincula directamente a la calle a través de una o más puertas y guarda total independencia del edificio, pues no se conecta con el interior.
En general este tipo de vivienda consta de un solo espacio cuadrangular, aunque las hay con una división al fondo para crear una recámara o una trastienda. También hay accesorias que en su interior tienen un segundo nivel formado por un medio piso de madera que era utilizado como recámara.
El cuarto se ubicaba indistintamente, al igual que las viviendas, en la planta baja -cuarto bajo-, o en la alta -cuarto alto. Era el tipo de vivienda más elemental pues consistía generalmente en un solo espacio, en el que habitaba toda la familia; sólo ocasionalmente tenía una cocina.
Con ligeras variaciones entre 1753 y 1790 la cantidad de viviendas en la zona, en orden decreciente, son: accesorias, cuartos,  viviendas, casas y entresuelos. La tendencia en el período es aumentar su número, con excepción de la casa que, para 1790, decrece casi un 50%. Una probable explicación de este cambio es que los edificios fueron ocupados por mayor número de grupos domésticos, a través de una subdivisión más intensiva de los espacios. Parecería que en los inmuebles, al final del período, se hubieran alquilado mayor número de cuartos, accesorias y viviendas, que son las que denotan un incremento en la gráfica, pues no había según el plano de 1753 antes citado, terrenos baldíos disponibles para nuevas construcciones. (gráfico 1)
Gráfico 1
Tipos de vivienda
 Fuente: Padrones de la ciudad de México de 1753 y 1790
Al analizar la distribución espacial de las viviendas en la zona, se corrobora la afirmación precedente, ya que los planos muestran que los rangos del número de viviendas por manzana se incrementan de 1753 a 1790. Por otra parte, se observan semejanzas en ambos períodos: en las manzanas del extremo sur hay una concentración de accesorias y, especialmente de cuartos, así como de casas en una de las manzanas del sector nororiente.
También se percibe que la disminución de las casas arriba mencionada, ocurre en la manzana del extremo noreste del área -la que tiene frente hacia la Plaza Mayor- en la cual, en cambio, aumentan las accesorias significativamente, indicando que ahí se ha transformado el uso de suelo, como veremos más adelante (figura 2).
Figura 2. Tipos de vivienda. Accesorias y casas, 1753-1790.
Fuente: Padrones de la ciudad de México de 1753 y 1790.
Vivienda y población
Es evidente que el estudio de los usuarios de la vivienda aporta datos relevantes para caracterizarlas así que, a continuación, abordaremos las relaciones que entre ambos se establecen. En la zona de la muestra, en los dos padrones, el mayor número de habitantes se aloja en viviendas; después difieren, pues mientras en 1753 hay más habitantes en accesorias que en cuartos, en 1790 es a la inversa, volviendo a coincidir en casas y entresuelos. Por otra parte, la tendencia que se percibe es que entre 1753 y 1790 aumenta la proporción de habitantes en las viviendas, los cuartos y los entresuelos, mientras que disminuye en las accesorias y las casas. (cuadro 1)
Cuadro 1
Distribución de la población en cada tipo de vivienda
1753
%
 
1790
%
Vivienda
32.7
 
Vivienda
43.4
Accesorias
21.4
 
Cuarto
22.6
Cuarto
17.9
 
Accesoria
20.3
Casa
14.9
 
Casa
11.0
Entresuelo
1.9
 
Entresuelo
2.7
Fuente: Padrones de la ciudad de México de 1753 y 1790
Algunos datos se pueden agregar considerando la calidad étnica de quienes encabezan las familias. En todos los tipos de vivienda el porcentaje más alto lo tienen los españoles.[8] Si se considera que los diferentes tipos son indicadores socio-económicos, se percibe que los de mayor status -que son las casas y los entresuelos- están habitados exclusivamente por españoles. En cambio los indígenas y las castas, se distribuyen mayoritariamente en cuartos y accesorias que son los más modestos y, en mucho menor proporción, también en las viviendas. (cuadro 2)
 
Cuadro 2
Calidad étnica de los jefes de familia en cada tipo de vivienda
Accesoria
 
Cuarto
 
Vivienda
 
Casa
 
Entresuelo
1753
 
1790
 
1753
 
1790
 
1753
 
1790
 
1753
 
1790
 
1753
 
1790
 
%
 
%
 
%
 
%
 
%
 
%
 
%
 
%
 
%
 
%
Español
82.3
 
85.5
 
63.3
 
65.2
 
87.9
 
95.5
 
99.0
 
100
 
100
 
97.9
Indio
1.1
 
4.0
 
3.6
 
11.1
 
0.7
 
1.6
               
Mestizo
8.3
 
4.0
 
12.8
 
5.9
 
5.7
 
1.1
               
Mulato
7.9
 
6.5
 
19.6
 
17.4
 
5.7
 
1.9
 
1.0
         
2.1
Negro
0.4
     
0.7
 
0.5
                       
 
Fuente: Padrones de la ciudad de México de 1753 y 1790
Otra manera de enriquecer la visión de cómo eran los tipos de vivienda, es la de analizar la ocupación de quienes encabezaban la unidad doméstica pues, parece haber en algunos casos, una relación  estrecha entre los tipos y los oficios de sus habitantes.[9] En el área objeto del estudio, las accesorias y cuartos alojan mayoritariamente a artesanos, pues la disposición de su espacio está intimamente vinculada a su organización laboral. El trabajo se realizaba en talleres dirigidos por un maestro,  quien vivía en ellos con su familia así como con los aprendices del oficio. Las ordenanzas de gremios disponían que los productos se elaboraran y vendieran en el propio taller, así se explica la presencia de los aprendices que, junto con los maestros, son los principales ocupantes de las accesorias según el censo. Los oficiales que ya habían adquirido el conocimiento del oficio, eran empleados por los maestros, pero no requerían de vivir en el taller, es por esto que generalmente son quienes habitan en cuartos.
Los comerciantes siguen en importancia en las accesorias, ya que tanto a esta ocupación como a la de los artesanos -que llevaban implícita la venta de productos y  mercancías-,  les era favorable su disposición con entrada directa de la calle.
Por otra parte, las viviendas, entresuelos y casas alojan prioritariamente a comerciantes con un status más alto que los de las accesorias. En las viviendas, siguen en importancia numérica los artesanos y los empleados públicos. En los entresuelos, en 1753, los clérigos y profesionistas, y en 1790, los empleados públicos. Las casas, además de los comerciantes ya mencionados, están habitadas en segundo término, por clérigos en 1753 y, por empleados y clérigos  en 1790. (cuadro 3)
 
Cuadro 3
Ocupación de los jefes de familia en cada tipo de vivienda
Accesoria
 
Cuarto
 
Vivienda
 
Casa
 
Entresuelo
1753
1790
 
1753
1790
 
1753
1790
 
1753
1790
 
1753
1790
 
%
%
 
%
%
 
%
%
 
%
%
 
%
%
Artesano
65.1
44.0
 
60.7
44.0
 
15.2
24.0
 
8.5
9.1
 
5.3
12.1
Clérigo
0.4
0.0
 
3.6
0.4
 
7.1
5.7
 
16.9
12.1
 
10.5
0.0
Comerciante
16.6
20.4
 
16.1
7.3
 
47.3
27.0
 
56.3
36.4
 
73.7
30.3
Empleado
0.4
4.7
 
2.7
13.2
 
0.9
6.0
 
1.4
18.2
 
0.0
12.1
Empleado Público
0.4
0.5
 
3.6
4.8
 
10.7
18.7
 
2.8
9.1
 
0.0
21.2
Profesionista
2.6
3.1
 
2.7
0.7
 
9.8
3.7
 
5.6
0.0
 
10.5
3.0
Servidor
7.7
15.7
 
0.9
7.0
 
0.0
1.7
 
1.4
0.0
 
0.0
3.0
Sirviente
3.4
5.8
 
7.1
10.6
 
0.0
5.3
 
0.0
0.0
 
0.0
6.1
Otros*
3.4
5.8
 
2.6
12.0
 
9.0
7.9
 
7.1
15.1
 
0.0
12.2
                             
Fuente: Padrones de la ciudad de México de 1753 y 1790
* Otros incluye agropecuario, artista, manufacturero, militar, minero, profesor y propietario
 
Un indicador más que confirma las diferencias de status de las viviendas, es la presencia de servidumbre en las unidades domésticas. El porcentaje de los tipos de vivienda que tienen sirvientes es muy semejante en los dos padrones. El más alto es el de las casas (84.3% y 82%)[10] reiterando que son las que tienen el status más alto. Los entresuelos (60.7% y 51.9%) y las viviendas (56.8% y 55%), que ya se ha dicho que siguen entre los niveles altos y medios, tienen los porcentajes intermedios; las accesorias (21.4% y 20.6%) disminuyen significativamente y, el porcentaje más bajo es el de los cuartos (8.3% y 3.6%) confirmando que tienen el status más bajo.

Uso de suelo de la vivienda

Además de la población, el uso de suelo es el otro componente importante para la caracterización de la vivienda a través de las fuentes censales.  En la muestra observamos que, evidentemente, en todos los tipos de vivienda predomina el uso habitacional. Sin embargo, en la época era frecuente que las viviendas tuvieran uso mixto, combinando el habitacional con otro uso. Es el caso de algunas casas y viviendas pero, sobre todo, de las accesorias que, dadas sus características físicas y su ubicación hacia la calle, son el tipo de espacio apropiado para instalar talleres artesanales u otro género de negocios. En las viviendas, por ejemplo, se llegaron a montar talleres como sastrerías o confiterías. En las casas encontramos establecidas panaderías, que por lo general, ocupan todo el edificio. En ellas, parte de los espacios son usados para situar el área de trabajo, otros para habitación del propietario del negocio y de su familia, asi como de los “operarios” o panaderos y sus parientes; otros más, son destinados a la venta del pan.
El análisis muestra que el porcentaje de viviendas de uso mixto -que comparten uso habitacional y productivo, o habitacional y de servicios-, diminuye entre 1753 y 1790, mientras que el de uso habitacional y comercial permanece idéntico. En cambio las viviendas con uso exclusivamente económico aumentan: en el caso del uso productivo 4%, en el uso comercial 28.8% y en el de servicios 0.3%. (cuadro 4)[11]
Cuadro 4
Uso de suelo de las viviendas
 
1753
 
1790
 
 
%
 
%
 
Habitacional/ productivo
59.4
 
29.4
 
Productivo
13.3
 
17.5
 
Habitacional/comercial
17.8
 
17.8
 
Comercial
0.6
 
29.4
 
Habitacional/Servicios
8.9
 
5.6
 
Servicios
   
0.3
 
         
Fuente: Padrones de la ciudad de México de 1753 y 1790
El ejemplo más relevante de este proceso se manifiesta en las accesorias. En 1753, la mitad de ellas tienen uso habitacional; otra proporción considerable de accesorias, tiene uso mixto y una mínima parte, uso económico. Para 1790 la proporción cambia sustancialmente: han disminuido las de uso habitacional y también las de uso mixto; en cambio, la proporción de accesorias destinadas sólo a actividades económicas, ha aumentado significativamente.  Es decir que en este período creció casi 25% el número de accesorias destinadas a alguna actividad económica, al mismo tiempo que decrecieron -en un 7.6%-, las que combinan el uso habitacional y el económico, y en 16.8% las utilizadas exclusivamente para habitación. (gráfico 2)
Gráfico 2
Uso de suelo de las accesorias
Fuente: Padrones de la ciudad de México de 1753 y 1790
Aunque es la accesoria, el tipo de vivienda donde específicamente se manifiesta la modificación en el uso de suelo, también cuartos y viviendas comienzan a ser usados como una extensión de los negocios comerciales. En 1790 por ejemplo, se registran en la zona 20 cuartos y 2 viviendas, destinados -casi todos ellos- a "bodegas de trastes". Parece que los dueños de los grandes negocios comerciales, utilizan parte de su casa -cuartos, entresuelos o accesorias- para guardar las mercancías que, según se sabe, luego distribuyen entre los comerciantes al menudeo, o ponen a la venta en los "cajones" o tiendas especializadas de su propiedad.
Este proceso de cambio de uso de suelo también se puede apreciar en una zonificación diferenciada del área. Mientras en 1753 sólo hay en el norte un mínimo de viviendas con uso de suelo exclusivo para negocio y predominan las de uso mixto, para 1790 las primeras han tenido un aumento sustantivo en toda el área y se ha creado un corredor concentrado de negocios en la parte nororiente, particularmente en la manzanas cercanas a la Plaza Mayor.
Ahora bien, en el período analizado, los datos censales no sólo dan cuenta de la tendencia a separar el uso habitacional del económico en las viviendas de la zona, también lo hacen respecto a la  especialización de las actividades a que son destinadas. El porcentaje de viviendas ocupadas por establecimientos productivos disminuye entre 1753 y 1790 en un 29.1%. Por lo contrario, el número de establecimientos privados que prestan servicios crece un 1.7%, al igual que los establecimientos comerciales, que aumentan un 30.8%. Esto significa que la actividad productiva disminuye en la zona, en beneficio de la comercial y que, muchos de los comercios, se instalarían en espacios antes utilizados para labores productivas o para habitación.
Incide en esta transformación el cierre paulatino de los pequeños talleres dedicados a la elaboración de cigarros y puros, pues hacia 1764, a raíz de que la corona estancó la materia prima y subió los precios del tabaco, comenzó a ser incosteable este tipo de negocio familiar. En 1753, las cigarrerías sobrepasaban en número a los establecimientos de cualquier otra actividad productiva; sólo en el perímetro del área analizada, se encuentran instaladas, para el consumo del vecindario, 27 cigarrerías y 2 purerías. Para la época en que se levanta el padrón de 1790 la Real Fábrica de Tabaco tenía ya el monopolio de la manufactura, y la venta de los cigarrillos la hacía a través de una serie de "estanquillos" o pequeños comercios dependientes de la misma empresa, desapareciendo en consecuencia los locales productivos de cigarrerías y purerías.
Otro hecho que ilustra el proceso de cambio, de uso productivo a comercial, es que durante los últimos años del siglo se concentran en esta zona, los comercios mayoristas y de venta especializada. En el padrón de 1790 se registra la ocupación de una serie de viviendas destinadas a guardar el excedente de mercancías mientras son vendidas; entre ellas están 27 "almacenes" de distribución de productos y artículos manufacturados (efectos, calzado y principalmente ropa) y las "bodegas", que son igualmente numerosas, destinadas, como ya se dijo, al depósito de "trastes" . Otro género de comercio que también se incrementa es el de los llamados "cajones" y el de las tiendas de venta especializada (mercerías, sederías, librerías, tlapalerías); en particular, los establecimientos destinados a la venta de ropa.
Si comparamos la distribución espacial que tienen las viviendas de uso productivo entre 1753 y 1790, podemos darnos cuenta de que, en 1753 estos establecimientos -principalmente cigarrerías-, se ubican preferentemente en las manzanas del norte;[12] en cambio, para 1790 al desaparecer éstas, la actividad productiva se desplaza hacia las manzanas del tercio sur, donde se establece un considerable número de chocolaterías y de panaderías. Por su parte, las viviendas de uso comercial, que en 1753 se distribuyen de manera regular en casi todas las manzanas del área, para 1790, en las manzanas aledañas a la Plaza Mayor, se concentran los negocios de los comerciantes mayoristas con almacenes, cajones y tiendas de venta especializada, constituyendo el área comercial más importante de la capital novohispana. (figura 3)
Figura 3. Uso del suelo de las viviendas, 1753-1790.
Fuente: Patrones de la ciudad de México de 1753 y 1790.
Nota: La unidad espacial de análisis es la manzana y el programa distribuye en ella la información de manera aleatoria.
Conclusiones
Tanto los tipos de vivienda y los usos de suelo, como su zonificación reflejan una diferenciación social asociada a los grupos étnicos y su ocupación. Las casas y los entresuelos, de mayor status, las ocupan españoles comerciantes al mayoreo, burócratas y clérigos y se ubican principalmente en el norte. Las viviendas que representan un estrato medio, tienen una distribución más homogénea en el área y un tipo de habitantes étnica y socialmente heterogéneo. En las accesorias hay una clara diferenciación: mientras en el área noreste, cercana a la plaza Mayor, están ocupadas por importantes cajones y almacenes de españoles, en la zona sur pertenecen a artesanos y pequeños comerciantes de todas las etnias. El cuarto es un caso claro de segregación pues ubicados en su mayoría en el límite sur de la zona, es donde se alojan prioritariamente los indios y las castas, dedicados a oficios artesanales y actividades de servicios más modestas.
En el período analizado se perciben dos procesos relevantes. Por una parte, se inicia la segregación del uso del suelo de las viviendas, diferenciando los espacios de habitación de los de trabajo. Por otra, tiene lugar una diferenciación zonal de uso especializado en el que se crea un área de comercio de mayoristas hacia el noreste y de artesanado y pequeño comercio en la parte sur.
La importancia de estos procesos es que afectan estructuralmente a la ciudad, al grado de marcar el fin de la forma urbana colonial, y el inicio de la concepción de la ciudad moderna con espacios sociales y económicos segregados, mismos que tendrán un largo desarrollo a lo largo del siglo XIX.

Notas
[1] Esta investigación deriva del proyecto INAH-CONACYT Espacio y estructura social en la ciudad de México, 1753-1882, Sonia Lombardo de Ruíz (Coord.)
[2] Ciudad de México, padrón de 1753, Archivo General de la Nación, Padrones, vol. 52 y Civil, vol. 1496.
Ciudad de México, padrón de 1790, Archivo Histórico del Estado de México/Padrones/Ciudad de México/1790/vols. 2, 3, 4, 15, 16, 17, 18, 19, 20 y 21.
[3] Dado que los padrones fueron levantados con diferentes finalidades -el primero de ellos para efectos de policía y el segundo con fines administrativos y fiscales -, los datos asentados para los dos censos no siempre son equiparables. Sin embargo, en la parte de la ciudad que se escogió, la información censal respecto a la vivienda estaba completa y presentaba datos semejantes en los dos momentos, de tal manera que permitió efectuar análisis comparativos
[4] En el texto el término vivienda se utiliza para designar en forma genérica a todos los tipos de espacios habitacionales, mientras que vivienda (en cursivas) se refiere específicamente al tipo así denominado en los censos.
[5] Estos serían la covacha, el corral, la caballeriza y la cochera, pero su número es reducido y casi resultan una excepción.
[6] La descripción de los tipos tiene su antecedente en el siguiente artículo, donde comenzamos el estudio de la vivienda: Guadalupe de la Torre, Sonia Lombardo y Jorge González Angulo, “La vivienda en una zona al suroeste de la plaza Mayor de la ciudad de México 1753-1811” en Rosalva Loreto López (coord.), Casas, viviendas y hogares en la historia de México, México, Colegio de México, 2001, pp. 109-146.
[7] Manuel Romero de Terreros, “La casa colonial” en Anales del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, tomo V, imprenta del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, 1913
[8] Esta etnia incluye españoles tanto novohispanos como peninsulares
[9] Solo nos referiremos aquí a los oficios con mayor relevancia en cada tipo de vivienda.
[10] La primera cifra corresponde a 1753 y la segunda a 1790
[11] También había viviendas con otros usos (recreación, salud, educación) pero solo nos referiremos a los usos de suelo predominantes
[12] La unidad espacial utilizada en el análisis es la manzana y, el programa, distribuye en ella la información de manera aleatoria

Bibliografía.
DE LA TORRE VILLALPANDO, Guadalupe; LOMBARDO DE RUIZ, Sonia; GONZALEZ ANGULO, Jorge. La vivienda en una zona suroeste de la plaza Mayor de la ciudad de México (1753-1811). En LORETO LOPEZ, Rosalva (Coord.). Casas, viviendas y hogares en la historia de México. México: Colegio de México, 2001. p. 109-146.
DE LA TORRE VILLALPANDO, Guadalupe. Base de datos del padrón de la ciudad de México de 1753. En LOMBARDO, Sonia (Coord.). Censos históricos de la ciudad de México, 1753-1882. México: Intituto Nacional de Antropología e Historia. (publicación en preparación)
LOMBARDO DE RUIZ, Sonia. Base de datos del censo de la ciudad de México de 1790. En LOMBARDO, Sonia (Coord.). Censos históricos de la ciudad de México, 1753-1882. México: Intituto Nacional de Antropología e Historia. (publicación en preparación)
ROMERO DE TERREROS, Manuel. La casa colonial. En Anales del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología. México: Imprenta del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, 1913, tomo V.

© Copyright Guadalupe de la Torre Villalpando, Sonia Lombardo de Ruíz , 2003

0 comentarios:

Publicar un comentario